El pitido agudo del buscapersonas de Lucy corta el aire y el beso que ella y Sawyer compartían se quiebra como un cristal frágil.
Lucy se separa, todavía con el corazón acelerado, y baja la mirada para leer el mensaje.
—Es de la habitación de Erzon —susurra, y su voz ya no es suave sino urgente.
Sawyer asiente sin dudarlo y ambos salen casi corriendo por el pasillo, esquivando enfermeras y camillas.
El corazón de Lucy late con fuerza en su pecho; una mezcla de nervios, miedo y esperanza se en