Lucy y Sawyer caminan hacia la oficina de Ripley con el corazón acelerado, cada paso resonando como un tambor en el pasillo del hospital.
La tensión se siente en el aire, densa, casi tangible, como si cada respiración pesara más que la anterior.
Sus manos se rozan fugazmente mientras avanzan, y ambos sienten el calor que emana del otro.
Ni Lucy ni Sawyer necesitan hablar; saben que lo que está a punto de suceder podría cambiar muchas cosas, y el silencio los envuelve, cargado de expecta