La rendición tiene un sabor adictivo.
Henry lo saborea en cada mirada esquiva, en cada respiro contenido de Valentina mientras cruza el umbral de la suite.
Una semana más ha pasado. Mucho puede suceder en una semana y Henry lo sabe bien.
Los encuentros con Valentina no se han detenido. Han pasado todos los días prácticamente inseparables y ese no es la excepción.
La manera en que los dedos de Valentina juguetean nerviosos con el asa de su bolso antes de soltarlo sobre una butaca. El leve temb