Con la cabeza recostada en el espaldar del asiento del avión, Adriel se encontraba con los ojos cerrados, escuchando el parloteo incesante de su acompañante. Su madre había insistido en que la llevara consigo, asegurando que podría ser una excelente asistente en este viaje de negocios. Y, aunque debía de reconocer que Charlotte era una chica eficiente, no era lo que estaba buscando, porque sabía exactamente cuál era la intención de su progenitora.
Suspiró.
Ana Paula buscaba una nueva esposa par