La discusión parecía haberlos agotado a ambos.
Luego de decirle que lo odiaba, Adriel simplemente se había marchado y no lo volvió a ver hasta dos días después.
Esa última semana había sido de tensión absoluta entre los dos.
No se dirigían la palabra y el silencio era el principal acompañante en sus breves encuentros.
Jade intentó disimular el pinchazo de dolor que sentía cada vez que comprobaba que su matrimonio se había convertido en un infierno.
No pudo evitar pensar en su madre y en esa hi