—Debes divorciarte, Jade —fue la solución dada por su madre.
—Mamá, no es tan sencillo —se alejó hacia la ventana, sintiéndose un poco más tranquila luego de haber confesado toda la verdad a su progenitora. De repente sentía que podía respirar con mayor normalidad y esto era debido a que se había quitado el peso de la mentira de encima—. Debes comprender que, aunque no me case amando a Adriel, tengo intención de hacer que este matrimonio funcione.
—Pero, hija, es evidente que ese joven no pue