—Mamá… —susurró Diana con dolor al ver que el taxi en el que acababa de subirse su madre desaparecía de su campo de visión—. ¿No deberíamos ir a buscarla? —preguntó girándose para observar a su hermano.
Fabián negó.
—No.
Todos se quedaron en silencio después de eso y comprendieron entonces que ya las cosas no podían cambiarse.
Orena Arison estaba fuera de la mansión.
Y posiblemente no regresaría nunca más.
[...]
La vida de Natalia pareció tomar su curso nuevamente.
La amenaza de Roberto hab