Ya habían pasado dos semanas desde que se había reencontrado con Damián y por supuesto, Ciro lo recibió con los brazos abiertos. No obstante, desconfiaba de él en secreto. Era inteligente y de verdad no estaba seguro de si sería bueno tenerlo en la casa.
De todas formas, no iba mucho. Generalmente, eran ellos los que salían para encontrarse con el empresario y luego conocer la ciudad. La prensa era insoportable a veces, pero esta vez Damián dobló la seguridad. Los fines de semana era cuando se