Nueve meses.
Ya habían pasado tres meses desde esa fatídica falsa alarma que había puesto a todos los pelos de punta.
Llevaba nueve meses de embarazo y con lo que había ocurrido ahora estaban si era posible mucho más preocupados que antes. La realidad era que estaba cerca de tener al bebé y la preocupación era gigante. No podía hacer otra cosa que permanecer en su sitio, preocupada, acostada y sintiendo que su vientre estaba a punto de explotar.
Todo estaba bien, nuevamente. No obstante, eso