Hubo una vez dos personas que se buscaron sin saberlo en un inicio. Hubo una vez un dolor, un amor y una necesidad que solventar para sobrevivir.
El mundo nunca había dejado de ser cruel, pero en ese momento esas dos almas jamás lo vieron tan desalmado como cuando se conocieron y el dolor de las cicatrices de cada uno escocía sin dejar lugar a los buenos sentimientos, al amor de cada uno, al amor propio que una persona común debería de tener.
Las cosas a menudo y difícilmente salían como querí