Después de la discusión que había tenido con Luciana, ella se había ido dejando una multitud de insultos y amenazas sin que nadie pudiera detenerla.
Javier ni siquiera se inmutó. Gustavo y sobre todo Elena no pudieron ocultar la angustia que aquella situación les provocó.
—Lamento mucho que mi hija tuviera esa reacción Javier... —se disculpó con gran consternación Gustavo—. Pero, tenés que entenderla ella siempre ha estado enamorada de vos, nunca aceptó tu matrimonio con Samantha. Lo recuerdo c