Tan pronto como Samantha y Martín se retiraron de la empresa, Javier decidió seguir sus pasos. Los acontecimientos recientes lo habían sumido en una oscuridad profunda. El lugar que durante años había sido su refugio, ahora se había transformado en una cárcel que lo oprimía, obligándolo a buscar una salida inmediata.
Antes de irse, llamó a su asistente y dejó instrucciones con voz seca:
—Quiero que canceles todas mis citas. No solo las de mañana, también las de la próxima semana.
El asistente l