Apenas entraron en el automóvil de Martín, él arrancó y salió de ahí. No se habían dicho ni una sola palabra hasta el momento. El ambiente se llenó de una tensión evidente, resultado de la frustración y el enfado que dominaban al hombre.
Martín estaba furioso, no solo con Javier, sino también con toda aquella situación que sentía se le escapaba de las manos. Por primera vez en mucho tiempo, no encontraba la manera de expresar lo que pensaba sin sentirse expuesto. Había ido decidido a confesarle