—¡Ah, pero vos te volviste completamente loca! —espetó Damián mientras miraba como su amiga se estaba arreglando para salir—. Pero ¿Qué bicho te picó anoche?
Samantha dejó de cepillarse el cabello y lo miró sonriendo con picardía, sus ojos azules emitían un brillo extraño.
—Ningún bicho me picó, mi cielo —le respondió con sorna—. Estoy haciendo lo que vos, Ana y todos esperaban que hiciera: dejar de huir y hacer lo que tengo que hacer de una vez por todas.
El diseñador meneó la cabeza y revole