POV Javier
Abro lentamente a mis ojos sin entender lo que está pasando. Quiero moverme, pero no puedo. Me doy cuenta de que mis brazos están conectados a distintos aparatos que suenan sin parar.
Parpadeo mientras miro el techo iluminado con tenues luces blancas.
Suelto un suspiro, me doy cuenta de que no puedo hablar porque tengo una mascarilla de oxígeno colocada.
Quiero decir algo, llamar a alguien, pero no puedo. Escucho el ruido de lo que parece a una puerta que se abre.
—¡Doctor, él ha despertado! —dice una mujer que se acerca a mi rápidamente. —Hola, señor Álvarez Ortiz. Quédese tranquilo, necesita mantener la calma, ya viene el doctor.
El pánico me sube desde el estómago hasta el pecho como una marea espesa. Tranquilo, dice ella. Tranquilo no es una opción cuando tu cuerpo no te obedece y el aire que entra no parece tuyo.
Respiro. O algo parecido. La mascarilla empaña un poco mi visión y el sonido de las máquinas se vuelve ensordecedor, como si todas hablaran de mí al mismo ti