Un par de horas antes...
Un cambio en la frecuencia.
Un pitido que ya no era idéntico al anterior comenzó a marcar la alerta.
La enfermera levantó la vista de la planilla y frunció el ceño. Se acercó a la cama, revisó los parámetros y ajustó uno de los controles.
—Javier… —murmuró, más para sí misma que para él—. Tranquilo.
El monitor volvió a estabilizarse por unos segundos. Solo unos segundos.
Entonces, la línea volvió a oscilar.
Esta vez con más violencia.
—Doctor —llamó con voz firme, presi