Samantha llegó a casa de Damián donde este y Alex la esperaban expectantes. Apenas entró los dos hombres la abordaron.
No era secreto para nadie de que Damián odiaba a Javier. Pero el estado de salud del hombre lo tenía realmente sumido en la tristeza, más que nada por Sam y por los dos chicos.
—Cielo... ¿Cómo está Javier? —interrogó con preocupación el diseñador—. Él …, él, está...
La joven apenas podía hablar. La angustia con la que cargaba era demasiada. Entonces, fue Martín quien tomó la pa