Lía levantó la vista y se encontró con aquellos ojos oscuros cargados de rabia.
—¿QUÉ MlERDA TE PASA? —escupió él entre dientes—. ¿Te divierte convertirte en el centro de atención? ¿Te divierte fingir que eres la esposa de ese bastardo?
—Suéltame.
Intentó apartarse, pero Elian la empujó contra la pared y atrapó su cintura con fuerza.
—No tienes derecho a tocarme.
Él ignoró por completo sus palabras. Descendió lentamente hasta su cuello y rozó la piel con los labios.
—Recuerdo perfectamente cómo