Después de dos horas, Lia y Giorgio bajaron finalmente al amplio hall del Hotel Season. Ambos lucían completamente renovados. Lia llevaba un elegante vestido color plata de corte sirena que abrazaba delicadamente su figura hasta abrirse suavemente desde las rodillas. El escote era discreto y refinado, mientras la espalda completamente descubierta dejaba al descubierto su piel clara.
Su cabello caía en suaves ondas sobre uno de sus hombros y el pequeño colgante de luciérnaga brillaba delicadamen