Bastien apoyó una mano sobre el hombro de Giorgio mientras el resto del grupo observaba con curiosidad al italiano que comenzaba a abrirse paso en el continente americano. Bastien se detuvo frente a un grupo de personas con una sonrisa.
—Bueno, a Lucien y a mi hija ya los conoces —dijo con una sonrisa tranquila—, pero aún falta presentarte al resto de la familia.
Se hizo a un lado señalando al hombre que permanecía junto a una elegante mujer rubia.
—Él es mi hermano, Lucca Moretti, y la hermosa