Gio y Elian entraron rápidamente al salón. Otro estruendo se escuchó. Gio buscó con la mirada a Lia, que estaba al lado de la mesa de bocadillos, pálida, junto a su padre.
—Amore... —susurró Gio.
—¡Lia! —dijo Elian con más fuerza.
Los ojos de Lia se posaron en los dos hombres y, levantando ligeramente el vestido para poder correr, salió de inmediato hacia ellos. Elian dio un paso adelante, convencido de que iría hacia él, pero Lia se lanzó de lleno a los brazos de Gio. Él la abrazó con fuerza,