Lia salió por la ventana casi sin pensar. Las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas mientras apretaba con fuerza el viejo teléfono contra el pecho. Su padre lo sabía, siempre había sabido quién era Grillito y ahora necesitaba respuestas. Tenía que preguntarle por qué había guardado aquel secreto durante tantos años, por qué nadie le había dicho que el hombre que la había amado toda la vida existía realmente.
Caminó apresurada por el jardín sin prestar atención al camino. La noche estaba c