La mañana en Florencia amaneció despejada, con un sol suave iluminando los antiguos edificios de piedra. En el corazón de la ciudad, oculto tras los muros de un antiguo palacio renacentista, se encontraba el salón donde los nueve líderes más importantes de Italia resolvían los conflictos que podían cambiar el destino de las organizaciones más poderosas del país. Eran nueve precisamente para evitar cualquier empate y garantizar que siempre existiera un veredicto definitivo. La lista solo se reno