El silencio cayó sobre toda la sala.
Elian se puso lentamente de pie y recorrió con la mirada a cada uno de los líderes sentados alrededor de la mesa.
—Todos los que estamos aquí saben que Lia fue mi prometida durante años, hasta que se convirtió en la Donna Bellamonte. También saben que, si hoy ocupo uno de los nueve asientos de este concilio, no es gracias a mí, sino gracias a ella. Fue Lia quien construyó mi organización. Ella creó nuestras conexiones, negoció nuestros territorios, levantó n