Un mes después...
Emma estaba sentada en su silla de ruedas en el jardín trasero de la casa, disfrutando de los rayos del sol de la mañana. Estos calentaban su rostro y el de su bebé, que en esos momentos dormía en sus brazos. Los médicos le habían recomendado que tomara aire fresco y un poco de sol, que eso les aria bien a ambos.
Estaba disfrutando del ambiente, cuando de pronto vio que se le acercaba Barbara; quien sabía era la prometida de Oliver. Era una mujer bellísima sin duda y con mucha