El lugar se encontraba vacío, a excepción de una silla desvencijada en un extremo; entonces de pronto escucho como una puerta de abría y se comenzaron a escuchar pasos que se acercaban cada vez más. Estos descendían por una escalera de madera en un lado de la habitación, misma por la cual apareció de pronto Barbara.
Su presencia le sorprendió en verdad, al igual que le alteró; pues sabía que si de alguien no recibiría ayuda jamás, era de ella. Fue entonces que reparo en el hecho de que en sus b