Un rato después, todos estaban listos; recibiendo a los invitados en la sala para guiarlos enseguida hacia el jardín trasero. La temporada de lluvias estaba cerca, más aún no había llegado y el clima era fabuloso para una velada a la luz de la luna. Dispusieron la mesa y sillas en el jardín trasero, alumbrada por verlas y la iluminación del jardín, otorgándole un toque exquisito.
Todo estaba espectacular, tal como lo había previsto Luisa. Oliver, Frederick, Patricio y Paolo estaban recibiendo a