Una semana después...
Emma no había podido dormir la noche anterior a causa del dolor que sentía en la espalda y por desgracia no podía tomar nada para mitigarlo. Pasó pues la mayor parte de la noche dando vueltas en la cama.
Trató pues de liberar un poco de la presión y por ende del dolor, más nada parecía servir.
A la mañana siguiente, el panorama no era mucho más alentador. El día estaba nublado como presagiando un acontecimiento triste, lo cual era paradójico, considerando que esa noche se