Esa noche, mientras Emma intentaba descansar y dado a que no podía tomar calmantes debido al embarazo, el dolor era intenso y no encontraba ninguna posición adecuada para dormir. Se destapo entonces para poder ver su vientre y acariciarlo con cariño y deseos de poder tener a su bebé al fin en sus brazos.
—Ya no podemos seguir aquí, es demasiado doloroso para mí y no creo que eso sea lo mejor para ti. Ha llegado la hora de marcharnos y comenzar un nuevo capítulo en nuestras vidas, uno lejos de es