Oliver entonces siguió sus instrucciones y movió una de sus piernas, cambiando así el peso de una a otra y luego hizo lo propio con la opuesta. Lo hizo dando solo un par de pasos cortos y lentos, mismos con los que termino tremendamente exhausto.
De pronto la fuerza le fallo y se fue hacia el frente, embargado por el agotamiento; por fortuna ella estaba ahí para sujetarlo. Lo abrazo, pasando sus brazos por su cintura, apretándolo contra si con firmeza; mientras que este trataba de hacer fuerza c