Capitulo 14
Entré al estudio de Kaleb sin tocar ni anunciarme. Él estaba sentado en su silla en el escritorio, bebiendo una copa. Cuando me vio, dejó el vaso a un lado y se puso muy nervioso, pero yo estaba furiosa con el.
—¿Recapacitaste? —preguntó con ese tono arrogante que siempre usa intentando disimular sus inseguridades—. ¿Regresas a casa?
Intentó sonar seguro, pero se le notaba en los ojos que deseaba escuchar un “sí”.
Yo me moría por volver, no podía vivir lejos de él. Pero yo ya no estaba dispuesta a rendirme.
—No voy a regresar —respondí cruzando los brazos —. Ya estás bastante entretenido con tu esposa. Seguramente necesitas descansar por las noches.
Frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
No quería decirlo, pero mis malditos celos me ganaron
—Todos en la mansión hablan de ti y Cristal… de cómo gemían anoche tan fuerte que nadie pudo dormir.
Empalidecio, se tomó la copa que dejó a unn lado, se puso incomodo aunque no lo quería reconocer.
—Mi instinto de celo fue más fuerte —