CAPÍTULO 54
Leticia estaba furiosa. Apenas entré a la habitación empezó a reclamarme como si yo tuviera la culpa de lo que había pasado. Intenté mantener la calma.
—No me veas como tu enemiga —le dije tranquila—. No estoy interesada en lo tuyo. No quiero nada con Hades.
Ella negó de inmediato, mis palabras no le importaban.
—No te hagas la mojigata —respondió molesta—. Vives aquí gracias a la caridad de mi madre. Y te aviso desde ya: nadie de tu manada va a quitarme mi futuro reinado. Yo seré