Capitulo 55
Le pedí que me dejara en paz. No quería seguir escuchando sus insinuaciones. Desde que llegué a esa fiesta, Hades había buscado cualquier excusa para acercarse. Me insistió otra vez, diciendo que lo hacía por mí, que debía ser honesta con él y confesar unos sentimientos que no tenía
—¡Soy sincera! No siento nada por ti —le repetí molesta
Se enfado, la idea de que alguien le dijera que no lo alteraba
—¡¿A quien amas?! ¿Al imbécil de tu cuñado?
—No es tu asunto —le dije firme.
Hades