Capitulo 55
Le pedí que me dejara en paz. No quería seguir escuchando sus insinuaciones. Desde que llegué a esa fiesta, Hades había buscado cualquier excusa para acercarse. Me insistió otra vez, diciendo que lo hacía por mí, que debía ser honesta con él y confesar unos sentimientos que no tenía
—¡Soy sincera! No siento nada por ti —le repetí molesta
Se enfado, la idea de que alguien le dijera que no lo alteraba
—¡¿A quien amas?! ¿Al imbécil de tu cuñado?
—No es tu asunto —le dije firme.
Hades dio un paso hacia mí, me miraba los labios y creo que me besaria a la fuerza, de no ser porque, un lobo viejo se acercó. Caminaba con esa seguridad de un lobo evidentemente poderoso, Sus ojos me miraron con desdén.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó.
Hades apretó la mandíbula.
—No tienes por qué meterte, tío —respondió.
Así que era su sobrino. El lobo se cruzó de brazos, se notaba molesto.
—Tu padre me pidió que te cuidara. Me hizo jurar que no permitiría que dañaras el legado de la familia —dij