CAPÍTULO 33
Regresamos a la cueva ya cuando era muy tarde y el sol ya estaba ocultándose, Sus lobos vigilaban el perímetro esperanan un ataque en cualquier momento, no sabíamos si Román y Kaleb pagarían el rescate o intentarían un rescate.
Yo caminaba detrás de él, con el cabello mojado por el baño en el río, estaba tan. Nerviosa, que no sabía cómo mirarlo después de lo que pasó, Apenas entramos a la cueva, me crucé de brazos y lo miré fijamente
—¿Cuánto tiempo más voy a tener que quedarme contigo? —pregunté suspirando —. Ya deberías haberme dejado ir.
Él se detuvo y me sostuvo la mirada a través del pasamontañas. Parecía no saber si decirme la verdad.
—Román ya reunió el dinero —confesó sirviendo una copa de vino que bebió de un trago —. Podrías irte hoy mismo, Soy yo quien está retrasando todo.
Me acerqué despacio, sin saber que me pasaba por la cabeza, porque sentía eso por el, cuando pensé que solo Kaleb me podía provocar estas emociones, terminé tocándole la mejilla cubierta por