CAPÍTULO 33
Regresamos a la cueva ya cuando era muy tarde y el sol ya estaba ocultándose, Sus lobos vigilaban el perímetro esperanan un ataque en cualquier momento, no sabíamos si Román y Kaleb pagarían el rescate o intentarían un rescate.
Yo caminaba detrás de él, con el cabello mojado por el baño en el río, estaba tan. Nerviosa, que no sabía cómo mirarlo después de lo que pasó, Apenas entramos a la cueva, me crucé de brazos y lo miré fijamente
—¿Cuánto tiempo más voy a tener que quedarme con