Capítulo 68
Hades se alteró en ese instante y lanzó un grito que hizo temblar los cristales dándole a una orden a su Beta lleno de rabia.
—¡Sal de aquí ahora mismo! —le gritó a su beta, señalando la puerta.
El beta dudó un segundo, creo que no sabía si en verdad dejarlo solo conmigo, pero Hades camino hacia él. Lo agarró del cuello de la camisa y lo empujó contra la pared.
—No digas una sola palabra de lo que escuchaste —le advirtió con voz baja y peligrosa—. Ni una sola palabra de esto te juro que te mato
El beta asintió, pálido, y salió casi corriendo de la oficina. La puerta se cerró con fuerza.
Hades se giró hacia mí con el rostro tenso, los ojos oscuros, llenos de enojo, sé que estaba confundido por lo que le acababa de decir.
—Empieza a hablar —me exigió—. ¿De qué demonios estás hablando?¿Cómo que estás casada? Se supone que es una viuda.
Tragué saliva, ya no había vuelta atrás, él era el único aliado que yo tenía y tenía que ser sincera con él.
—Estoy casada —le dije—. Me casé