Capítulo 67
Hades se acercó sin decir nada, lo entendío de inmediato como una proposicion.
Me tomó de la cintura con cuidado, jalo mi cuerpo desnudo hacia el y empezó a besarme. Al principio quise resistirme, pero mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Cedí. Respondí a sus besos, a sus caricias. Sentí cómo me llevaba hacia la cama y, aunque me avergüence admitirlo, gemí.
Estaba excitada, mi loba estaba tomando el control de mi cuerpo, de mi lo que sentía, el celo me estaba volviendo loca.
El empezó a quitarse la ropa
—Te deseo, quiero que seas solo mía, eres mía.
Fue ahí cuando reaccioné, yo no podía hacer esto, era yo quien debía domar los sentimientos de mi loba, no al revés
Lo empujé con fuerza y me alejé de inmediato. Tomé la sábana y me cubrí el cuerpo, temblando, me sentía fatal, quería llorar está no era yo.
—Perdón —dije porque sabía que yo había hecho la invitación al dejar caer la toalla —. Esto no debió pasar, no se que hice, no es correcto.
Él intentó acercarse otra vez,