CAPÍTULO 12
Irma decidió que lo mejor era empezar a comportarme como la futura Luna de la manada, empezaria a darme clases estrictas sobre lo que era ser una loba de élite
—Debes aprender a comportarte como una loba de sociedad y sangre limpia —me dijo mientras cruzaba los brazos —. No voy a permitir que quedes por debajo de tu hermana.
Accedí a cumplir su objetivo conmigo, tenía la esperanza que fuera algo bueno para mí, avanzar más alla.
Ese mismo día comenzó a enseñarme todo: etiqueta, postura, modales, cómo comer, cómo caminar, cómo sentarme, cómo dirigirme a las lobas de rangos altos. Me corrigió cada gesto, cada palabra. Me hizo repetir movimientos hasta que me dolían las piernas y los brazos.
También cambió toda mi ropa, Tiró casi todo lo que tenía y llenó mi armario de vestidos ajustados, telas finas, un estilo que nunca hubiera imaginado en la cocina donde dormí por años.
—Si quieres que te traten como una loba de cuna —me dijo—, primero debes parecerlo.
Yo asentí.
No quería