Capítulo 11
La rabia me metío por el pecho como una llamarada de fuego, por la rabia que sentía, No pude quedarme callada, debía defenderlas, Fui directo a buscar a ese lobo. Lo encontré cerca de las caballerizas, dando órdenes como si fuera dueño de todo.
—¿Por qué les pides a las lobas que se acuesten contigo para conservar el trabajo? —le reclamé muy enojada y temblorosa.
Me miró de arriba abajo y soltó una risa burlona —No te metas —respondió con altivez —. Tú no eres nadie aquí, Solo una l