Capítulo 11
La rabia me metío por el pecho como una llamarada de fuego, por la rabia que sentía, No pude quedarme callada, debía defenderlas, Fui directo a buscar a ese lobo. Lo encontré cerca de las caballerizas, dando órdenes como si fuera dueño de todo.
—¿Por qué les pides a las lobas que se acuesten contigo para conservar el trabajo? —le reclamé muy enojada y temblorosa.
Me miró de arriba abajo y soltó una risa burlona —No te metas —respondió con altivez —. Tú no eres nadie aquí, Solo una loba bastarda, sin poder dentro de la manada.
Sus palabras fueron bruscas y retadoras pero no pensaba bajar la cabeza, no me iba a quedar callada ante esa injusticia —Eso no te da derecho a abusar de ellas.
Se acercó mucho a mi con los ojos llenos de desprecio y enojo . —¿Sabes algo? —dijo—. La misma reina Cristal ordenó que a ti te diera los trabajos más pesados. Así que baja la cabeza y obedece.
Sentí el estómago cerrarse, Antes de que pudiera reaccionar, me acorraló contra la pared del establo