CAPÍTULO 45
Lo miré a los ojos, esperando una señal, algo que me confirmara que mi esperanza era real, Mi voz sono débil, casi como un susurro.
—Dime la verdad… ¿eras el caballero de la luna?
Kaleb me miró a los ojos, aún estaba confundido, y respiró profundo
—No lo se —respondió aún nervioso —. Encontré el pasamontañas entre mis cosas. Lo tomé como si mi cuerpo reaccionara antes que mi cabeza, solo seguí mi instinto, necesito que me expliques qué está pasando.
Intenté hablar, pero un dolor fuerte me atravesó el vientre, me doblé agobiada por el dolor, Apreté los dientes para no gritar, pero fue imposible.
—Ariadna… —Kaleb se acercó alarmado—. ¿Qué tienes?
—Ellos me inyectaron algo … estoy empezando labor… —jadeé, perdiendo el aire con cada palabra—. Ayúdame… por favor…
Sentí que algo dentro de mí se rompía, el peor dolor de mi vida, Kaleb me sostuvo para que no me cayera mientras escapabamos de esa manada de locos.
—Dime adónde debo llevarte —insistió desesperado.
—A la manada… de