CAPÍTULO 30
El día de la boda llegó, ya no era un plan, era un hecho, Me desperté con un nudo en el estómago, muy nerviosa y con las manos frías.
Después de todo lo que había pasado, había tomado una decisión: casarme con Román. Él había sido bueno conmigo, él me había cuidado, y en cambio Kaleb… estaba más que demostrado que a pesar de amarnos con locura, el destino no estaba escrito para los dos.
Después del embarazo de mi hermana, lo único que quería era alejarme de él para siempre. No quer