CAPÍTULO 31
El caballero me llevó a toda velocidad en medio del bosque. Intenté soltarme varias veces, pero tenía una fuerza impresionante. Apenas el caballo frenó, me giré hacia él, todavía alterada.
—Tienes que dejarme ir —le dije—. La manada te va a buscar, los guardias también. No vas a durar mucho escondido conmigo.
Él negó despacio, tenía su plan bien calculado.
—Tú no querías casarte —respondió con una tono tranquilo—. Te estoy liberando.
Me llevó hasta una zona del bosque donde había un