Capítulo 83
Úrsula se dio cuenta de lo que había hecho. La vi abrir los ojos con horror antes de salir corriendo, dejando un rastro de sangre que no era suyo.
No solo había destruido mi vida, literalmente me la quería quitar, ella siempre me odio, y ahora entendía el motivo de su desprecio el odio a mi madre.
Yo apreté la herida con ambas manos, sintiendo cómo la sangre se me escapaba entre los dedos. El dolor era tan fuerte que me costaba mantenerme en pie, pero aun así me obligué a moverme.