Capítulo 82
Hades cayó de rodillas frente a mí. Nunca lo había visto así, derrotado, con los ojos rojos y la voz temblorosa.
—Selene, por favor… no me dejes —suplicó—. Podemos salvar nuestro matrimonio. No tires todo por la borda. Tenemos dos bebés a nuestro cargo. Ana y Antonio no merecen pagar por lo que pasó entre nosotros.
Me quedé inmovil. Lo miré sin parpadear. Era doloroso verlo así, pero el dolor que yo llevaba dentro era mucho más grande.
—¿De verdad crees que puedo seguir a tu lado?