Eloisa Maequez miraba el reloj de la oficina por quinta vez en menos de dos minutos, convencida de que estaba roto o conspirando en su contra, las manecillas parecian haberse detenido solo para molestarla, como todo ultimamente.
Tecleaba sin ganas, revisaba correos que ya habia leido, abria archivos que no necesitaba, por el momento, todo venia normal, demasiado normal.
" Bien, nada raro, ninguna extremidad alternativa, ningun eco del mas alla" penso ella
Fue entonces cuando lo sintio, un cosqui