CAPÍTULO 7
Me quedo helada. Una cosa es asistir al director editorial y otra muy distinta el trabajo de carga.
—¿Al almacén? —mi voz suena más firme de lo que espero—. Pensé que mi contrato especificaba tareas de asistencia ejecutiva en este piso, señora Murphy.
Amy se recuesta en su silla de cuero, entrelazando sus dedos largos. Una sonrisa mínima, casi imperceptible, asoma en la comisura de sus labios.
—Tu contrato especifica que reportes directamente a mí, Camila. Si decido que tu priorid