CAPÍTULO 12
El despertador de las 6 de la mañana ya no se siente como un intruso, sino como el inicio de la batalla. Me levanto con el cuerpo pesado, sintiendo todavía en la piel el rastro eléctrico de la noche anterior. Las 11 de la noche es una hora extraña para salir de una oficina, pero lo que es aún más extraño es la forma en la que mi mente se niega a soltar la imagen de Amy en la penumbra.
Al llegar a Apex Ink a las 7:45 en punto, con el café de Sumatra a los 92 grados exactos, me encu