Bajo las escaleras, desperezándome, buscándola mientras me llevo la mano al cuello y destenso los músculos.
¡M1erda! Hace tiempo no dormía tanto, se siente jodidamente genial.
Camino descalzo y sigo la música de la radio y el ajetreo que se escucha.
Está tras la encimera, frente a los fogones. Se le resbala algo de las manos que resuena en el ambiente, ella maldice por lo bajo y ladea su cabeza, mientras se empecina en revolver algo con esmero. Me acerco despacio y en silencio, estiro el cuel