La urgencia de su voz me descoloca, al igual que la tormenta y miedo en sus ojos mientras estudia mi rostro y acuna mis mejillas. Su mirada azul está repleta de inquietud, mientras acaricia con los pulgares.
Parpadeo confundida por ello. Por su reacción y mi propio dolor, el mismo que apretuja mi pecho y que va disminuyendo con el vigor de un recuerdo que no logro atrapar. Un recuerdo que los envuelve a los dos y que se disuelve en mis dedos perdiéndose en la parte oscura de mi memoria.
—¿Cla