—¿Podrías respirar un poco? — me burlo, limpiando con una servilleta de papel la salsa de mis dedos.
Lo veo devorar su hamburguesa. Una de las dos extra grandes que ha pedido.
Pensé ir a un restaurante más cómodo, pero como siempre Nick prefiere las cosas simples y me ha arrastrado hasta un local de comida rápida. Ha encargado todo lo que le ha venido en gana y, ahora, después de hablar de todo un poco y de contestar las múltiples preguntas que me ha hecho sobre mi vida, está comiendo entusi