Cuando da la una, alguien toca a mi puerta.
He estado todo el día en la oficina, revisando montañas de recibos, planes de ventas y catálogos. San me ha entregado el inventario y lo he revisado meticulosamente nada más llegar. Pero aún queda trabajo que hacer y me gusta cerciorarme de que todo esté en orden. Simplemente me gusta tener mi lugar de trabajo bajo control. No es solo una boutique, es gran parte de mi vida y esfuerzo. Partí este negocio en un pequeño local y, en tres años, he logrado